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El Tribunal Supremo interpreta otra vez erróneamente la cláusula “rebus sic stantibus”

Cuando dos empresas hacen un contrato de varios años de duración, ambas calculan que podrán afrontar la natural variabilidad de las circunstancias a lo largo de la vida del contrato; cuando firman para 25 años ya saben que a lo largo de ese tiempo se sucederán varios ciclos económicos y que cambiarán la inflación, los tipos de cambio, la oferta y la demanda del sector, las condiciones laborales y un largo etcétera. A cambio de los riesgos implícitos en la larga duración del contrato, obtienen como contraprestación la ventaja de la estabilidad y poder acometer sobre el objeto del contrato obras cuya amortización se asegura durante esos 25 años. La cláusula rebus sic stantibus se debería referir, en realidad, a cambios en las circunstancias esenciales del contrato que, sin constituir fuerza mayor, ninguna de las partes puede prever como, por ejemplo, cuando una laboratorio pacta la entrega de cierta cantidad de una medicina y esa medicina es retirada de la circulación porque se descubre un dañino efecto secundario. Sólo queda felicitar al abogado que ha conseguido impresionar al magistrado ponente con su agudo uso del latín.

Cláusula rebus sic stantibus

La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo aplica la cláusula “rebus sic stantibus” (estando así las cosas) y ordena modificar el contrato de arrendamiento de un edificio hotelero en Valencia firmado por la cadena Accor con Residencia Ademuz el 25 de febrero de 1999 con una duración de 25 años.

La sentencia consolida la doctrina del Tribunal Supremo sobre el régimen de aplicación de la cláusula “rebus sic stantibus”, que permite la revisión de un contrato cuando surgen circunstancias nuevas a las existentes en el momento de su firma y las prestaciones de algunas de las partes son excesivamente gravosas rompiendo el equilibrio económico del contrato.

La Sala de lo Civil explica que el necesario ajuste de las instituciones a la realidad social ha producido en la actualidad un cambio progresivo de la concepción tradicional de la “rebus sic stantibus”, que tenía un marco de aplicación sumamente restrictivo.

La resolución, de la que ha sido ponente el magistrado Francisco Javier Orduña Moreno, afirma que ahora se tiende a una aplicación normalizada de dicha figura y se declara “que la actual crisis económica, de efectos profundos y prolongados de recesión económica, puede ser considerada abiertamente como un fenómeno de la economía capaz de generar un grave trastorno o mutación de las circunstancias”.

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