Actualidad jurídica

Condena de prisión por un delito de agresiones sexuales

Aunque la existencia del tipo penal de agresiones sexuales ya indica que la sociedad las considera un hecho grave, cuando se realizan sobre menores adquieren un tono sórdido y especialmente repugnante que las llevan en la gravedad sus condenas cerca (y muchas veces por encima) de lo que suele ser impuesto por los delitos de homicidio imprudente

Abusos sexuales a menores

Un vecino de una localidad de la zona media de Navarra ha sido condenado a 9 años y 6 meses de prisión por un delito de agresión sexual y a 4 meses más por otro de amenazas por haber obligado a una niña de 11 años a hacerle una felación y masturbarle. El acusado, de 32 años, conocía a la víctima ya que era amigo de uno de sus hermanos.

La Sección Primera de la Audiencia de Navarra ha impuesto al condenado una indemnización de 40.000 euros, la medida de libertad vigilada durante 6 años, así como la prohibición de comunicación y acercamiento a menos de 500 metros durante 14 años. La sentencia puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo.

El procesado le quitó el móvil y le llevó a un paraje solitario y aislado con arbustos y matorrales, donde, según consta en la resolución, obligó a la menor mediante violencia e intimidación a realizar estos actos tras amenazarla con colgar en Internet imágenes suyas poniéndose el bañador en las que supuestamente se le veía desnuda.

De vuelta a casa, el encausado amenazó a la menor con acuchillarla a ella y a toda su familia si contaba lo sucedido.

A consecuencia de estos hechos, la víctima, que ha precisado de tratamiento psicológico, sufre irritabilidad, llanto, vergüenza y miedo.

El inculpado, según la sentencia, padece retraso mental leve, dificultades de pensamiento, accesos de amnesia, dificultades emocionales y del comportamiento con alteraciones de conducta impulsivas y descontroladas. Sus capacidades cognitivas y volitivas están afectadas en grado moderado.

En la determinación de la pena, al inculpado le han aplicado la agravante de aprovechamiento de las circunstancias del lugar y la atenuante de trastorno psicológico.

Los hechos declarados probados son constitutivos de un delito de agresión sexual. La Sección Primera de la Audiencia considera que las declaraciones de la víctima “han sido en todo momento coherentes, concretas, persistentes y verosímiles, sin que de su relación anterior con el acusado se desprenda ninguna animadversión o móvil espurio, ya que la menor como su familia mantenían con él una relación afable y cordial”.

Las declaraciones de la niña, explican los magistrados, están corroboradas por otras pruebas directas, como la grabación en la que se observa cómo caminaban ambos por la calle, los mensajes enviados por él a través de Facebook, la declaración de la madre de la menor, quien se percató desde el primer momento de que algo grave había sucedido, y por la sintomatología psicológica que ha presentado la víctima.

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