Actualidad jurídica

Los tribunales anulan masivamente los SWAPS vinculados a hipotecas

El mercado hipotecario de la primera década de este siglo fue un auténtico disparate. Si el error principal fue dar créditos a quienes no los iban a poder devolver (consumidores y promotoras/constructoras), a su lado se desarrollaron una serie de prácticas dudosas que ahora se están dando de bruces con los tribunales.

Resumienno una larga historia, jueces y magistrados han establecido que hacer firmar a un consumidor inexperto contratos de pura ingeniería financiera sólo es entendible desde la mala fe del banco y deben anularse porque el consentimiento del cliente estaba viciado por el engaño de la entidad financiera.

¿Qué son los SWAPs?

Los SWAP (del inglés “to swap“: intercambiar) son contratos que se hacen sobre el valor de un producto en el futuro. Por ejemplo: yo te presto las manzanas de mi huerto para que las vendas y dentro de un mes me devuelves los mismos kilos de unas manzanas parecidas PERO si dentro de un mes las manzanas que tendrás que comprar para devolvérmelas son muy caras, yo te abonaré la diferencia y si son más baratas, tú me la abonas a mí.

Si tú crees que las manzanas van a estar más caras dentro de un mes, no dudarás en firmar ese crontrato para obtener un beneficio y yo estaré encantado de “prestártelas” si pienso que dentro de un mes estarán más baratas.

La cosa se complica porque en los contratos de SWAP lo que se intercambian son obligaciones financieras. En las hipotecas, lo que se hace es pagar una cantidad fija (un 0,02% del préstamo, por ejemplo) a cambio de que un tercero asuma la obligación de pagar los intereses si éstos suben por encima de cierto nivel.

¿Qué es lo que han hecho los bancos?

Bajo denominaciones como seguro de cobertura, bono clip, cuota segura o permuta financiera y demás palabrería al uso (ya se sabe, la primera herramienta del charlatán es el lenguaje), los bancos se dedicaron ha colar en las hipotecas cláusulas SWAP con el siguiente tenor:

Esta hipoteca tiene un interés variable igual al Euríbor más el n%. Si el Euríbor sube, el cliente tendrá que pagar mayores intereses. Si, por el contrario, el Euríbor baja, el cliente se tendrá que hacer cargo de la diferencia.

¿Pero cómo es posible que los clientes minoristas hayan firmado sus hipotecas con esas condiciones? Porque los directores de las sucursales omitieron el deber de información regulado en la normativa financiera sobre prestación de servicios de asoramiento financiero para determinados productos y aunque aparentemente el texto del SWAP parece decir lo contrario del párrafo anterior, la realidad que se han encontrado los clientes ha sido exactamente esa.

Sede en Madrid del Tribunal Supremo de España

Tribunal Supremo

¿Qué están diciendo los tribunales?

Como bien saben en algunos despachos de abogados dedicados al derecho bancario (por ejemplo avanzac.es) la normativa, partiendo del artículo 7 del Codigo de Comercio que establece que todas las relaciones mercantiles se basan en la buena fe, establece que una operación de este tipo ha de incluir orientaciones y advertencias sobre los riesgos asociados a los instrumentos financieros (art. 79 bis 3 LMNV) de modo comprensible para el cliente. Si el cliente no puede pasar una prueba de idoneidad para la contratación de estos productos, la entidad financiera debe abstenerse de vendérselos.

El hecho de que se haya omitido toda esa información financiera y el banco no pueda acreditar que ha tomado las medidas necesarias para segurarse de que el consumidor conocía los riesgos del producto, hace que exista una presunción de que el consentimiento estaba viciado que deja la carga d ela prueba a la entidad financiera.

Ahora, con la jurisprudencia del Tribunal Supremo a su favor, los consumidores están consiguiendo, una tras otra, incontables sentencias favorables que en otro tiempo eran inimaginables.

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