Artículos prácticos

¿Quién puede pedir la declaración testifical por vídeoconferencia?

El mundo judicial, paradigma del palacio donde las cosas van despacio, se ha resistido a la llegada de las nuevas tecnologías hasta que ha sido inevitable abrir la puerta a Internet y aceptar el uso de recursos tecnológicos que son habituales en el mundo empresarial. Uno de ellos es la vídeoconferencia. En las empresas, las conferencias web son frecuentes entre los equipos de la propia organización o con equipos de otras empresas para temas de ventas o de soporte.

Juicio con videoconferencia

En el año 2003, la Ley Orgánica del Poder Judicial incorporó la vídeoconferencia como medio de prueba para la práctica de diligencias probatorias. Es importante señalar que la herramienta no queda reducida a la prueba testifical sino que puede abarcar cualquier diligencia que sea posible mientras se den dos circunstancias:

  • que haya medios técnicos que hagan factibles esas comunicaciones
  • que se pueda acreditar la identidad de los participantes y la autenticidad de la transmisión

A continuación, el texto de la Ley:

Artículo 229:

1. Las actuaciones judiciales serán predominantemente orales, sobre todo en materia criminal, sin perjuicio de su documentación.

2. Las declaraciones, interrogatorios, testimonios, careos, exploraciones, informes, ratificación de los periciales y vistas, se llevarán a efecto ante juez o tribunal con presencia o intervención, en su caso, de las partes y en audiencia pública, salvo lo dispuesto en la ley.

3. Estas actuaciones podrán realizarse a través de videoconferencia u otro sistema similar que permita la comunicación bidireccional y simultánea de la imagen y el sonido y la interacción visual, auditiva y verbal entre dos personas o grupos de personas geográficamente distantes, asegurando en todo caso la posibilidad de contradicción de las partes y la salvaguarda del derecho de defensa, cuando así lo acuerde el juez o tribunal.

En estos casos, el secretario judicial del juzgado o tribunal que haya acordado la medida acreditará desde la propia sede judicial la identidad de las personas que intervengan a través de la videoconferencia mediante la previa remisión o la exhibición directa de documentación, por conocimiento personal o por cualquier otro medio procesal idóneo.

En la práctica, la prueba que más se practica mediante este sistema es la testifical ya que supone un considerable ahorro de tiempo para el testigo que no tiene que desplazarse hasta la ciudad de la sede judicial para declarar (siempre que el juicio no se suspenda, lo que es frecuente). Por esta razón y por los perjuicios que evita al testigo (desplazamientos, días de trabajo perdidos, cargas familiares, permisos, etc.) se supone que tendía que ser el propio testigo quien cuidase de que su declaración viajase a través de las redes informáticas pero, sorprendentemente, la previsión legal es que no puede ni siquiera solicitar una u otra forma de comparecer.

La razón es muy simple: el testigo no es parte personada en el proceso judicial, sea civil o penal, y por lo tanto carece de legitimación para dirigirse al juez en relación al juicio del que va a ser testigo. Tendrá que ser el fiscal o el abogado de la parte que intenta hacer valer su testimonio el que solicite del Tribunal el uso de la vídeoconferencia.

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