Artículos prácticos

Estadísticas y cuestiones asociadas al divorcio en España

Todos sabemos, o podemos intuir con facilidad, lo difícil y tedioso que puede resultar un divorcio pero, ¿sabías que hay una forma de facilitar todos los trámites de la forma más sencilla? Contratar a un buen abogado es una de las mejores opciones para evitar que este acto judicial se vuelva excesivamente largo, costoso y estresante.

Existen muchas y variadas causas por las que un matrimonio decide dar por finalizada su unión conyugal, siendo las más comunes la infidelidad, los problemas de dinero o los problemas sexuales, entre otros. Cuando un matrimonio no consigue resolver sus desavenencias ni llegar a un punto intermedio en sus problemas, el final más probable es el divorcio o, en su defecto, la separación.

Divorcio

España es uno de los países con mayor tasa de divorcios, separaciones y nulidades matrimoniales, con algo más de cien mil al año, alrededor de casi 300 al día. Según el Instituto Nacional de Estadística, en el año 2014 se rompieron en nuestro país más de 105.000 parejas, un 5,3% más que el año anterior, siendo el año de menor tasa el 2005. El número de separaciones fue de poco más de cinco mil parejas y las nulidades matrimoniales apenas superaron el centenar. Se puede apreciar claramente la superioridad de divorcios, alcanzando la asombrosa cifra de cien mil matrimonios que optaron por esta resolución.

En el caso de que un matrimonio decida empezar con los trámites de divorcio, o sólo una de las partes, ya que en nuestro país está contemplado legalmente el llamado divorcio contencioso, deberá de tener en cuenta varios aspectos legales que son de conocimiento obligatorio antes de poder realizar este tipo de demandas.

En primer lugar, para poder empezar a realizar los trámites de divorcio, deben de haber transcurrido como mínimo tres meses desde que la pareja contrajo matrimonio. Esto es totalmente imprescindible para poder realizar la demanda de separación por vía civil. Los matrimonios con una duración inferior, deberán esperar hasta que se cumpla el tiempo mínimo necesario. Teniendo en cuenta que los divorcios de matrimonios inferiores al año apenas supera el medio millar anual, esto es algo que, en principio, no ha supuesto un obstáculo difícil de superar para demasiadas parejas.

Al hablar de divorcio, podemos distinguir dos tipos diferentes en nuestro país. Por una parte tenemos el clásico y conocido divorcio de mutuo acuerdo, donde ambos cónyuges lo solicitan y aceptan o, en su defecto, sólo una de las partes lo solicita, pero la otra parte da su consentimiento. Por la otra parte tenemos el divorcio contencioso, nombrado anteriormente, en el que sólo uno de los cónyuges solicita el divorcio de forma unilateral. El primer caso suele tener un plazo de resolución de un mes.

El segundo, por el contrario, suele alargarse hasta los seis meses aproximadamente. La diferencia entre uno y otro es que en el divorcio de mutuo acuerdo, son ambas partes las que deciden los términos del divorcio, tales como la pensión alimenticia, la custodia de los hijos, etc., y en el contencioso es el juez el que lo decide todo.

La documentación necesaria para llevar a cabo los trámites de divorcio que se deberán presentar al formalizar la demanda son, principalmente, los certificados de matrimonio y de nacimiento de los hijos, si los hubiera. También han de aportarse los papeles que acrediten el patrimonio familiar y, en el caso de los divorcios de mutuo acuerdo, el convenio regulador de ambas partes, donde se especifiquen los acuerdos de uso de la vivienda, pensión, la patria potestad de los hijos, etcétera.

Tanto en el divorcio de mutuo acuerdo como en el divorcio contencioso, como se destacaba al principio, lo más recomendable es contratar a un abogado que lleve todos los trámites. En nuestro país contamos con más de 130.000 abogados en ejercicio, siendo los más destacados los abogados de Barcelona y Madrid, donde se sitúan los mejores bufetes y multinacionales del país. Aunque, si no es posible acceder a estas ciudades para contratar a un jurista, existen también grandes despachos de abogados en el resto de la península. En todo caso, lo más importante en el caso de querer disolver el matrimonio, es contar con un mediador profesional para reducir costes y tiempo.

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