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Condenados dos empresarios por estafar 16 millones de dólares a una empresa estatal argelina que importaba azúcar

MADRID, 13 (EUROPA PRESS)

La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a dos años de prisión y multa de 54.000 euros a dos empresarios, José enrique A.B. y Antonio A.V., que en 1989 estafaron 15.775.000 dólares a una empresa estatal argelina en una operación de importación de varias toneladas de azúcar.

Así lo acuerda una sentencia de la Sección Tercera de la Audiencia madrileña, a la que ha tenido acceso Europa Press, que considera los hechos constitutivos de un delito de estafa, en concurso con otro de falsedad documental. Además de la pena de prisión, el fallo impone a los acusados que indemnicen a la empresa argelina en la cantidad defraudada.

No obstante, y a pesar de que los procesados reconocieron su participación en el fraude, la Sala establece en su resolución judicial una rebaja de la pena inicialmente solicitada por el fiscal -seis años de cárcel- al concurrir la circunstancia atenuante de dilaciones indebidas, puesto que la causa ha permanecido más de diez años sin enjuiciarse.

Según narra el tribunal, el 27 de diciembre de 1988 la empresa estatal argelina Enepal y la entidad Khema Trading L.T.D. firmaron un contrato por el que ésta última exportaría a la primera 50.000 toneladas métricas de azúcar por un precio de 15.775.000 dólares americanos.

CUATRO CARGAMENTOS

Ambas sociedades pactaron que la entrega de la mercancía se haría entre finales de febrero y finales de marzo de 1989, por vía marítima y a través de cuatro cargamentos de 12.500 toneladas cada uno. El pago de Enepal se efectuaría mediante un crédito documentario que Enepal solicitó al Banco Nacional de Argelia.

La empresa africana entregaría a Khema una cantidad a la llegada de cada uno de los cuatro barcos, previa presentación por estos de los documentos requeridos.

Sin embargo, Khema decidió no ejecutar la transacción y un mes antes de que se efectuara firmó un contrato con una empresa panameña, que se encargaría de suministrar el azúcar a Argelia a cambio de 12.650.000 dólares. A su vez, esta sociedad cedió el negocio a otra griega por 12 millones de dólares, reduciéndose en cada cesión del negocio el precio de adquisición del azúcar.

Pero el entramado empresarial de la operación se complicó hasta el punto que el representante de la empresa griega propuso al de Khema que fuese la sociedad propiedad del acusado José Enrique A.B. la que efectuara la exportación. Esta entidad, llamada Alvare Group, recibió 11.841.000 dólares por ello.

El dinero lo cobró Reynaldo R., empleado de José Enrique A.B., quien, utilizando un nombre falso, y en connivencia con los dos condenados, modificó varios aspectos de la operación, entre ellos que el ingreso del capital se hiciera en una agencia del Barclays Bank, sita en la calle de Jacometrezo, en el distrito de Centro. Reynaldo R. no pudo ser procesado al hallarse en paradero desconocido.

El director de dicha oficina, Luis S.B., también imputado y absuelto por el tribunal, hizo posible que el negocio fructificase en el banco para el que él trabajaba. Sin embargo, los magistrados consideran que en su actuación no hubo intención de cometer un delito, sino más bien de captar un cliente que iba a realizar una sustanciosa operación.

UN PLAN DISEÑADO

La Sala sostiene que Reynaldo R. nunca tuvo intención de llevar el azúcar a Argelia, sino más bien de lucrarse. Tanto a él como a los otros dos imputados les adjudica el trazado de un plan para cobrar fraudulentamente el capital negociado.

En el marco de esa actuación, falsificaron todos los documentos que Enepal les exigiría a la llegada de los barcos, entre ellos las pólizas que acreditaban que éstos habían sido fletados desde Santo Domingo hasta Argelia, sin que en realidad lo hubiesen sido.

En nombre de Alvare Group, Reynaldo R. envió a Khema comunicados sobre la situación puntual de los buques, confiando esta última sociedad en el buen hacer de sus socios. Asimismo, falsificó la documentación de los embarques para subsanar las irregularidades que tenían, las cuales hubiesen impedido la operatividad del crédito que debía ingresarse en el Barclays.

Una vez recibido el capital de la transacción, los acusados lo ingresaron en un banco suizo bajo el nombre falso que empleaba Reynaldo R., transfiriéndolo después a una cuenta abierta en la oficina del Barclays Bank. A partir de ahí, repartieron el dinero en diversas cuentas europeas y españolas para evitar levantar sospechas.

De este modo, lograron incorporar a su patrimonio 11.841.000 dólares, sin que el azúcar fuese transportado a Argelia, causando un grave perjuicio económico a la empresa pública de este país, así como a la entidad que inicialmente negoció con ésta, Khema, que también se ha personado en la causa como acusación particular.