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Noticias jurídicasEl Supremo ratifica 11,5 años de cárcel para un hostelero de Valladolid por tráfico de drogas y tenencia de armasEl condenado está emparentado con el 'clan de los Monchines'VALLADOLID, 11 (EUROPA PRESS) El Tribunal Supremo ha ratificado la condena de 11,5 años de prisión impuesta en julio de 2003 al hostelero J.R.J, quien fuera propietario del bar "Soluz" sito en la calle Pavo Real, en el barrio vallisoletano de Pajarillos, por delitos de tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas. El Supremo, en una sentencia a la que tuvo acceso Europa Press en fuentes jurídicas, desestima el recurso de casación interpuesto por la defensa y ratifica la pena establecida en julio de 2003 por la Audiencia de Valladolid, que incluía la obligación del hostelero de pagar una multa superior a los 1.600 euros. En dicho fallo se consideraba probada la autoría de ambos delitos, uno relativo a tráfico de drogas, ya que la Policía Nacional intervino en noviembre de 2002 en su local importantes cantidades de droga, así como uno de tenencia ilícita de armas por la posesión de dos pistolas en perfecto uso, también halladas en el establecimiento. Así, por el de tráfico de drogas, con la agravante de realizarse en un establecimiento abierto al público, la Audiencia Provincial impuso a J.R.J. una pena de 10 años de cárcel y 1,5 por el segundo de los delitos, penas ratificadas ahora por el Supremo. Durante el juicio, el condenado, quien se encuentra emparentado con la familia Romero-Larralde, más conocida como "clan de los Monchines", se reconoció propietario de los 200 gramos de hachís, 60 de heroína y 23 de cocaína que la Brigada de Estupefacientes descubrió ocultos en la cocina anexa al bar, sustancias que, según dijo, se dedicaba a vender pero fuera del local. El procesado, de etnia gitana, explicó igualmente que los 37.925 euros localizados bajo la barra del bar procedían de préstamos familiares destinados a realizar reformas en el establecimiento y para comprar cuatro nuevas cámaras frigoríficas y rechazó ser el propietario de dos pistolas semiautomáticas en perfecto uso halladas sobre un armario de la cocina. A este último respecto, planteó la posibilidad de que hubieran sido colocadas allí por terceras personas, ya que, como así llegó a indicar, "cuando alguien conocido quería un bocadillo le dejaba que él mismo entrara en la cocina para preparárselo". TRAFICO DE DROGAS AGRAVADO Sin embargo, el Ministerio Fiscal mantuvo que el hostelero tenía la droga para venderla dentro del bar, como así demostrarían las importantes cantidades de dinero halladas en distintos puntos del mismo o los restos que aún presentaban un cuchillo y una balanza de precisión que también fueron localizados en el registro. Por ello, solicitó para el procesado 10 años de cárcel por un delito contra la salud pública, agravado por el hecho de realizarse la venta en un establecimiento abierto al público, y otros 2,5 años de privación de libertad por otro delito de tenencia ilícita de armas, al considerar también probado que ambas pistolas eran de su propiedad puesto que el cargador de una de ellas se encontraba en una bolsa bajo la barra junto con parte del dinero. Por su parte, la defensa, que inicialmente pedía 4 años de cárcel por tráfico de drogas, decidió rebajar la petición a 2 años de privación de libertad basado en que la venta no se realizaba dentro del bar sino en la calle y solicitó la absolución por el delito de tenencia ilícita de armas por no considerar acreditaba su pertenencia al acusado. |
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