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Noticias jurídicasCaso Turismo.- Dos de los acusados reconocen los hechos y apuntan a Cogul como el cerebro del fraudeBARCELONA, 12 (EUROPA PRESS) Dos de los acusados en el denominado 'caso Turismo' que se juzga en la Audiencia de Barcelona reconocieron esta tarde su participación en los hechos pero apuntaron al ex director de Turismo de Cataluña, Joan Cogul, como el cerebro y único responsable del desvío de casi un millón de euros del consorcio entre 1993 y 1995. La acusada Montserrat Alsina, administradora de la sociedad Bewertour, reconoció que su empresa sólo facturaba al consorcio. Según Alsina, la idea de facturar para Turismo "siempre partía de Cogul", que hablaba con su esposa y también acusada, Carme Fargas, la que le decía a Alsina que "en el consorcio había mucho movimiento" y "muchas posibilidades de obtener dinero". La imputada, que reconoció su relación laboral y de amistad con Fargas y a través de ella con Cogul, afirmó que era el ex director de Consorcio el que "hacía los escritos de los presupuestos y los borradores de las facturas". "Me los pasaba para que los redactara", agregó. "TODO HECHO". "También me decía el concepto, el tipo de servicio prestado, y cómo había que hacer la factura", señaló Alsina, que explicó que se lo daban "todo hecho". "Primero me daban el cheque y luego se hacía la factura", añadió. Según la acusada, para la que el fiscal pide siete años y medio de cárcel, unas vez cobrados los servicios, le ingresaba los cheques en las cuentas de la empresa y "prácticamente de forma inmediata se reintegraba la práctica totalidad en efectivo mediante un cheque al portador" que ella entregaba a "a Cogul o Fargas". "No sé qué hacían con este dinero", aseveró. "Yo vi que aquello no era lícito y empecé a ponerme nerviosa y le pregunté a Carme", explicó la acusada, que a partir de ese momento empezó a disfrutar del alquiler de un apartamento en Vielha (LLeida), de viajes al extranjero, como uno a Londres en 1995 con todos los gastos pagados, además de cenas "de nivel". TRADUCCIONES Y FOTOCOPIAS. Alsina reconoció que no se prestó ninguno de los servicios pagados. Y en cuanto a los tres estudios supuestamente realizados por su empresa, reconoció que "Cogul traía el estudio y nos decía que lo tradujéramos o hiciéramos fotocopias con el membrete de la empresa". La acusada, que ingresó en UDC en abril de 1992, reconoció que tiró la documentación de la empresa "a un contenedor" porque "Cogul y Fargas dijeron que era mejor que no tuviera esta documentación para que no se viera que las facturas estaban relacionadas con ellos". Durante la sesión de esta tarde, también declaró otro de los acusados, Antoni Fortuny, para el que el fiscal pide siete años de cárcel, y que era socio de Alsina en Bewertour y en la sociedad Asesoramiento y Consulting CGI, de la que también era administradora Alsina. Fortuny, que ingresó en UDC en marzo de 1997, también apuntó a Cogul como único responsable del fraude. El acusado explicó que constituyó la sociedad CGI para "canalizar la esponsorización que había solicitado al consorcio". INFORMES INEXISTENTES. El acusado, que reconoció que mantenía una relación de amistad con Cogull, aseguró que las facturas giradas en concepto de "esponsorización de un barco" y "la comercialización de unas gorras", se llevaron a cabo realmente. Sin embargo, confesó haber simulado la elaboración de dos informes para cobrar una deuda personal que Cogul tenía con él. Según Fortuny, "Cogul me pidió un dinero en 1993 y cuando se lo reclamé me propuso cobrar la deuda a través de unos estudios que facturaría al consorcio". El acusado aseguró que le preguntó a Cogul si esos estudios estaban hechos y le dijo "que sí" y se los hizo llegar "ya confeccionados". "No los tuve ni que pasar a máquina", añadió. "Eso me pareció regular pero a mi me interesaba cobrar", afirmó el acusado a preguntas del fiscal. Estos estudios fueron facturados por 2,9 millones de pesetas y 994.000 pesetas respectivamente. ÚLTIMA DECLARACIÓN. En la sesión de esta tarde, también declaró Antoni Roig, que participó en la sociedad Stone Up, dirigida por Alsina. El acusado, para el que el fiscal pide seis años y ocho meses de cárcel por malversación y falsedad, aseguró que firmaba cheques en blanco y que no sabía a qué se dedicaba la empresa porque todo lo llevaba su pareja, Montserrat Alsina. Roig, que se afilió a UDC en diciembre de 1993, explicó que esta sociedad se creó para que Bewertour dejara de cobrar al consorcio y no se vieran más facturas a esta empresa. El juicio se reanudará mañana con la declaración de Jaume Amenós, socio y administrador de una empresa que presuntamente se benefició del desvío de fondos del consorcio público, y de Josep Ramon Ferré, socio y administrador de otra empresa que percibió de forma irregular dinero del consorcio. |
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