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Noticias jurídicasCondenan a 18 años de cárcel al hombre que mató a martillazos a su mujer tras haberle denunciado nueve vecesBARCELONA, 14 (EUROPA PRESS) Un magistrado de la Audiencia de Barcelona ha impuesto una pena de 18 años de cárcel a Pedro Martínez Bustos, vecino de Sant Adrià de Besòs, por el asesinato a martillazos de su compañera sentimental, Ana María Fábregas, tras amenazarla durante meses con acabar con su vida. La víctima había denunciado ante la justicia nueve veces a su agresor, sin que ello evitara su muerte. El caso generó una gran polémica en Barcelona e incluso llevó a la Comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) a abrir un expediente --que después fue archivado-- al titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Barcelona, por supuesta desatención del caso de Ana María Fábregas, que denunció nueve veces a su marido antes de que éste la matase a martillazos. Además de la pena de cárcel, el magistrado ha condenado al acusado al pago de una multa de 6.300 euros, además de indemnizaciones de 120.00 euros a cada uno de los tres hijos de la víctima, según adelantó hoy 'La Vanguardia'. La sentencia ha sido redactada después de que un jurado ya declarara culpable al procesado, que aseguró durante el juicio que la mató "porque" le "tenía loco perdido" y afirmó que le dio dos martillazos en la cara, pero añadió que fueron "flojos". Asimismo, negó que hubieran roto su relación en ningún momento, aseguró que la víctima le denunciaba porque no estaba bien. Asimismo, explicó que la conoció en un psiquiátrico, donde él había sido internado para tratarse su alcoholismo. HECHOS. Los hechos sucedieron la mañana del 10 de junio de 2003, en el portal del domicilio de la víctima en Sant Adrià de Besòs. El acusado, de 48 años, y la fallecida iniciaron su relación a mediados de 2002 y con el tiempo la convivencia se fue "deteriorando debido al comportamiento posesivo, dominante y despótico" del acusado, lo que provocó que la vida de la víctima fuera "una continua angustia". Durante el tiempo que duró la convivencia --de mediados de 2002 a principios de 2003-- se sucedieron varios episodios de violencia doméstica el primero de los cuales se produjo el 28 de septiembre de 2002, cuando el procesado arrebató el anillo que llevaba puesto su esposa. Por este hecho, se abrieron diligencias en el Juzgado de Instrucción número 3 de Barcelona, pero el caso se archivó porque la víctima renunció a acusar. Tras ese primer incidente, la noche del 19 de enero de 2003, el acusado cogió por el pecho a la víctima y le dijo que "la iba a tirar al vacío". Este hecho fue acumulado en las diligencias abiertas en el citado juzgado. Al día siguiente, el acusado obligó a su esposa a practicarle una felación y la violó después. La mañana del día siguiente, el procesado dio dos bofetadas a la víctima y le dijo que la mataría, tanto a ella como a sus tres hijos. Estos dos hechos también fueron puestos en conocimiento del mismo juzgado. La noche de ese mismo día, el acusado, "encolerizado por la denuncia" que le había puesto su esposa, la obligó a "jurarle que la retiraría" y que "jamás volvería a denunciarle", según el fiscal. Una semana después, el procesado llamó por teléfono a su esposa para decirle que iba a matar a sus hijos y que tenía una pistola "para hacerlo". Estos hechos también fueron puestos en conocimiento del Juzgado de Instrucción número 3 de Barcelona. "TE MATARÉ CON UN MARTILLO". Semanas después, el agresor dio dos golpes a la víctima y pocos días después, estuvo durante tres horas llamando por teléfono y al interfono de la mujer diciéndole: "Si no bajas te mataré con un martillo". A pesar de estos y de más episodios similares, no fue hasta enero de 2003, cuando el Juzgado de Instrucción número 3 de Barcelona dictó un auto de alejamiento e incomunicación del acusado respecto a la víctima, que fue continuamente desobedecido. En mayo, fue condenado por un delito de quebrantamiento de medida cautelar de alejamiento. Finalmente, sobre las 14 horas del 10 de junio de 2003, el procesado se dirigió al domicilio de la víctima, esperándola en el portal hasta su llegada. Según el fiscal, "cuando entró en el domicilio, se le acercó sigilosamente por la espalda, matándola a martillazos, que le propinó en la parte trasera del cráneo, provocándole la muerte de forma instantánea, sin que la víctima tuviera posibilidad de defensa o huida alguna". Tras matar a su esposa, el procesado se deshizo del martillo y se fue al domicilio de una amiga, en Santa Coloma de Gramenet, donde estuvo desde las 15 a las 16 horas. Poco después, fue detenido cuando caminaba por un paseo de la citada localidad. INVESTIGACIÓN AL JUEZ. Tras el asesinato de la mujer, el CGPJ abrió diligencias informativas al titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Barcelona y, posteriormente, expediente disciplinario. El juez recibió el apoyo de la Junta de jueces de Barcelona. El juez expedientado se hizo cargo de la instrucción del caso cuando ya estaban interpuestas las tres primeras denuncias y, a pesar de que la mujer acudió al juzgado en diversas ocasiones, el magistrado nunca le recibió declaración. Asimismo, el juez tampoco acordó la práctica de ninguna prueba y sólo en marzo de 2003, decidió citar a declarar al marido. Tras sus explicaciones, el juez lo puso en libertad sin que hubiera prestado declaración. |
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