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Noticias jurídicasImputan por lesiones imprudentes a dos médicos por el caso del niño hemofílico que fue operado y casi muere desangradoLe intervinieron en 2001 de vegetaciones en el Clínico pese a un informe en contra del Servicio de HematologíaVALLADOLID, 25 (EUROPA PRESS) El Juzgado de Instrucción número 1 de Valladolid ha dictado auto de imputación por presunto delito de lesiones imprudentes contra los doctores Jesús B.A. y Angel S.A. en relación con el caso de un niño que en 2001 fue sometido a una simple operación de vegetaciones en el Hospital Clínico Universitario pero que estuvo a punto de morir desangrado debido a que padece una hemofilia que le había sido detectada días antes de la intervención. En su auto, al que tuvo acceso Europa Press en fuentes jurídicas, el juez indica que dicha analítica previa reflejaba expresamente la frase "sospechoso de hemofilia A, no intervenir de momento", dato que, según la resolución judicial, era conocido por el otorrino Angel S.A, que autorizó la operación, y por el cirujano Jesús B.A, el que la llevó a término. Ante ello, y las consecuencias derivadas de la operación sufridas por el menor, que tuvo que ser intervenido posteriormente hasta en tres ocasiones para cortar la hemorragia y que desde entonces sufre trastornos del sueño y fobia a los médicos, el juez instructor acuerda imputar a ambos doctores y transformar las diligencias previas en procedimiento abreviado por si los hechos fueran constitutivos de un delito de lesiones imprudentes recogido en los artículos 14.3 y 779.1 4º de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. El caso ha sufrido hasta el momento cuatro archivos por parte de este mismo Juzgado de Instrucción y otras tantas reaperturas ordenadas por la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia de Valladolid, basada en que "de lo actuado puede inferirse la existencia de indicios de una posible conducta constitutiva de infracción penal y de la participación en la misma de los denunciados". El caso que sigue en vía penal, y en el que se ha personado la Asociación del Defensor del Paciente (ADEPA) en representación de los padres afectados, tiene su origen en la operación de vegetaciones realizada el 26 de enero de 2001 al niño Iván, entonces de 4 años, en el Clínico Universitario de Valladolid. La intervención, según denuncian los padres, fue autorizada por el otorrino Angel S.A. y realizada por el cirujano Jesús B.A, pese a la existencia de un informe de Hematología que constataba una alteración en la coagulación de Iván ya que tenía sólo un 14 por ciento del factor VIII, cuando el valor de referencia está entre 50 y 150. Debajo de la analítica, en letra a mano, se indicó que Iván era "sospechoso de hemofilia" y se aconsejaba claramente "no intervenir de momento". Aunque inicialmente la operación pareció desarrollarse con absoluta normalidad, el niño, ya en casa ese mismo día, comenzó a sentirse mal y a sangrar por la nariz y por la boca, hasta el punto de expulsar un gran coágulo que alarmó a sus padres y les llevó a presentarse urgentemente en el Clínico Universitario. Allí, el niño fue sometido a una nueva operación puesto que los facultativos consideraron que había quedado algún resto sin extraer. Ni antes de la nueva intervención ni después de la segunda, según sostienen los padres, los facultativos examinaron la historia del niño ni la analítica en la que se mostraba que era hemofílico. Tras ser nuevamente operado, y a pesar de que en principio pareció que la situación había sido atajada, el paciente comenzó a sangrar profusamente cuando se encontraba en la cama de la habitación y, como así relató a Europa Press María Luisa M, madre del niño, fue preciso llevarle otra vez al quirófano para una tercera intervención a vida o muerte. |