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Noticias jurídicasEl acusado de matar a una mujer y abandonar el cuerpo niega los hechos y dice que la víctima discutía con neonazis"Abrí los ojos y vi que Robert estaba pegando puñetazos a Elzbieta. Todo estaba lleno de sangre", mantiene un testigoMADRID, 15 (EUROPA PRESS) Robert W., el hombre de nacionalidad polaca acusado de golpear de forma reiterada y matar en diciembre de 2003 a una compatriota cuyo cuerpo abandonó en un arroyo cercano a la chabola del Parque Prado Ovejero de Alcorcón en la que habitaban, negó hoy los hechos que se le imputan y aseguró que "de vez en cuando la víctima discutía con unos neonazis que vivían en una caseta contigua" a la suya. El Ministerio Fiscal solicita 10 años de prisión para el imputado al estimar que en la madrugada del día 15 de 2003 Robert W., "tras haber consumido abundantes bebidas alcohólicas durante todo el día", inició una discusión con Elzbieta A. y, tras golpearla "de forma reiterada", la sacó a la fuerza de la chabola y "con el fin de causarle la muerte" le clavó un arma blanca en el cuello, acabando con su vida. Además, apunta que una vez hubo cometido el crimen, arrastró el cadáver hasta un arroyo y allí lo abandonó. Durante el juicio celebrado hoy en la Audiencia Provincial de Madrid, el encausado admitió que conocía a la víctima pero que no tenía ninguna relación con ella, al mismo tiempo que negó que discutiera con ella, la golpeara, la sacara de la chabola y le clavara un cuchillo. "El día de los hechos yo dormí en mi casa, no en la caseta del parque. Me enteré de la muerte de Elzbieta al día siguiente cuando acudí a ver a mis amigos y me encontré con la policía. Los agentes me metieron en la chabola, empezaron a llegar patrullas y fue entonces cuando alguien dijo que habían encontrado un cadáver", refirió. CASETA DE NEONAZIS El procesado también comentó que cerca de la barraca en la que vivían sus compatriotas había otra ocupada por un grupo de neonazis con los que había discutido la víctima en alguna ocasión. Este punto fue desmentido por varios policías que comparecieron en la sesión de hoy quienes negaron que personas de esta tribu urbana vivieran por las inmediaciones. Según la versión que ofrecieron los agentes, el 15 de diciembre de 2003 dos niños y una niña que tenían un corral con patos cerca de la caseta en la que ocurrieron los hechos fueron a dar un paseo por la zona y localizaron el cadáver de Elzbieta, por lo que avisaron a la Policía que se personó en el lugar de los hechos y detuvo al acusado y a los otros tres habitantes del chamizo. TODO ESTABA LLENO DE SANGRE En el juicio también declaró en calidad de testigo uno de los compatriotas del acusado, que responde al nombre de Ryzard, quien expuso que el día de autos llegó a la barraca sobre las 22.00 horas y se encontró a Robert W. y a Elzbieta A. bebiendo vino y vodka y añadió que tras estar una hora con ellos se fueron a dormir, compartiendo los tres el mismo colchón. "A mitad de la noche me desperté porque oí gritos. Abrí los ojos y vi que Robert estaba pegando puñetazos a Elzbieta. Todo estaba lleno de sangre. Después, Robert arrastró a la mujer y la sacó a la calle y a los pocos minutos volvió nervioso para decirnos que teníamos que ayudarle a enterrar a Elzbieta porque la había matado. Cuando todo hubo terminado, el imputado nos amenazó con matarnos cuando consiguiera una pistola", indicó el testigo. En la sesión de hoy también comparecieron el viudo y el hijo de la fallecida, quienes aseguraron que la mujer tenía una orden de alejamiento sobre su hijo por maltratarle. El juicio a Robert W. continuará mañana en la Sección Decimosexta de la Audiencia Provincial de Madrid. |