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Noticias jurídicasViuda de Juan Pérez no dudó ni un momento de quien mató a su marido porque ese día 'se cumplieron 20 años de amenazas'El acusado dijo tras los hechos que "se había quedado a gusto" y que llevaba "muchos años esperando ese momento", según la Guardia CivilTOLEDO, 22 (EUROPA PRESS) Victoria Martín, viuda de Juan Pérez, de 57 años, que murió en la madrugada del 30 de agosto de 2003 en Gálvez (Toledo) tras recibir un disparo de escopeta por parte de Florencio Rodríguez, de 72 años, aseguró hoy que la noche de los hechos no dudó "ni un momento" de quién mató a su marido porque ese día "se cumplieron 20 años de amenazas". Durante su declaración, en la vista oral con jurado que se celebra en la Audiencia Provincial de Toledo contra Florencio Rodríguez, acusado del asesinato de Juan, Victoria Martín aseguró que el imputado llevaba dos años que no se iba de la pared de su casa y por eso sabía que el autor del disparo era "Camisín", apodo con el que se conoce a Rodríguez en Gálvez. La viuda de la víctima lamentó que el acusado y su familia "sólo conocen las armas y no han sido capaces de dialogar" para solucionar un problema conjunto --que viene desde hace casi 20 años y que se inició por un problema de lindes-- en el que están "cuatro o cinco generaciones implicadas". En cuanto a la noche de los hechos, relató que iba hablando con una amiga unos metros detrás de su marido y el esposo de la otra mujer, y entonces oyó un disparo y a su marido tumbado "y este señor --dijo mirando al acusado-- se iba huyendo y volvió asegurándose de que estaba muerto". AÑOS ESPERANDO ESE MOMENTO. Durante la sesión de la tarde también prestaron declaración los dos guardias civiles que acudieron a casa del acusado la noche de los hechos, confirmando ambos que, cuando se dirigían al acuartelamiento de Gálvez con Florencio Rodríguez en el vehículo policial éste comentó "que se había quedado a gusto" y que, según uno de los guardias civiles, "llevaba muchos años esperando ese momento". Los dos agentes apuntaron que Florencio, antes de dejarles entrar, les pidió que encendieran las luces de las sirenas para cerciorarse de que eran guardias civiles, y explicaron que al entrar al domicilio del acusado vieron a este "tranquilo". Florencio les indicó que la escopeta, que aún estaba caliente, se encontraba en la cocina. Por su parte, José Luis, el amigo del fallecido que caminaba junto a él cuando recibió el disparo, declaró que esa noche un señor apareció por detrás y dijo 'Juan, ahí va eso', yéndose por delante, mientras la mujer de José Luis, que caminaba junto a la viuda de Juan, creyó que el acusado había salido de un patio "porque no había más que un coche o el patio". Un policía judicial que estuvo en el lugar de los hechos esa madrugada, aseguró que el cuerpo de la víctima, aunque cuando él llegó estaba tendido hacia arriba, pudo haber sido movido al ser atendido por los médicos, y confirmó que en el suelo se encontraron cuatro postas y un taco de cartucho. También ratificó que la víctima portaba la noche de los hechos una navaja plegable en el bolsillo. DORMÍA CON UNA ESCOPETA. Finalmente comparecieron los dos hijos del fallecido, Raúl y Fernando, quienes estuvieron de acuerdo en señalar que la vida de su padre --desde que el padre de la víctima, Mariano, disparó 19 años antes contra su madre-- varió muchísimo, lo que hizo que ni salieran de casa más que para ir a la granja porque tenían "mucho miedo" y que el acusado durmiera con mucha frecuencia con una escopeta en el dormitorio. Ambos manifestaron haber recibido amenazas por parte de Juan y su familia, aunque nunca las denunciaron porque al padre de la víctima "no le había pasado nada" cuando disparó contra su madre y uno de ellos años antes; y precisaron que tras la muerte de su madre --de un cáncer de hígado que podría estar relacionado con el plomo de los perdigones que le quedaron instalados cerca del hígado-- Florencio se había vuelto "muy raro, más arisco y lloraba mucho". En cualquier caso, uno de los hijos, que vivía en Toledo pero pasaba con él los fines de semana y le ayudaba en el campo, y que fue a quien llamó el acusado la noche que disparó contra Juan Pérez, para decirle "le he zumbao al bicho" --como denominaba a la víctima-- confesó que lo ocurrido fue "una sorpresa total" y que no sabía contra quien había actuado su padre porque "había muchas desavenencias" y varios "frentes abiertos". |