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Noticias jurídicasCinco años y medio de cárcel para un estafador reincidente que se apropió de 80.717 euros de varias compañíasMADRID, 11 (EUROPA PRESS) La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a cinco años y seis meses de prisión a Antonio Luis C.B., un hombre de 43 años --condenado en diez ocasiones por haber cometido delitos de estafa-- que se apropió, entre 2001 y 2003, de más de 80.717 euros de varias compañías a las que solicitaba que le fueran expedidas tarjetas de compra, crédito o débito a nombre de otras personas cuya identidad suplantaba. Así lo acuerda la sección cuarta de la Audiencia madrileña en una sentencia que considera al imputado autor de un delito continuado de estafa en concurso con un delito continuado de falsedad en documento mercantil con la agravante de reincidencia y que además le impone una multa de 990 euros. Asimismo, el procesado, en concepto de responsabilidad civil, deberá satisfacer a American Express en 564,81 euros; al Banco Santander Central Hispano en 600 euros; a Hispamer Servicios Financieros en 1.202,50 euros; a Iberia Cards en 23.022,20 euros; a Cajamadrid en 15.837,41 euros; a Banesto en 2.877,78 euros; a Movistar en 75 euros; a Citybank en 5.593,05 euros a Uno-e-Bank en 290,41 euros y a El Corte Inglés en 30.654,41 euros. SUPLANTABA PERSONALIDADES La resolución jurídica declara probado que Antonio Luis C.B. "con la pretensión de obtener el correspondiente beneficio económico" se dirigió en repetidas ocasiones a diversas entidades bancarias y comerciales para solicitar que le fueran expedidas tarjetas de crédito, débito o compra en nombre de personas cuya identidad suplantaba en la solicitud y proponiendo que se expediera otra tarjeta en su propio nombre o a nombre de una tercera persona, que después recogía en distintos apartados postales que había contratado. Para dar credibilidad a las solicitudes, el imputado acreditaba su supuesta identidad mediante fotocopias de DNI que había manipulado previamente sobreponiendo una fotografía que no correspondía a su titular o cambiando el nombre. Es más, en algunas ocasiones Antonio Luis C.B. aportó junto a las solicitudes certificados de las declaraciones del IRPF que aparecían como titulares de la petición. Una vez tenía en su poder las tarjetas de compra, débito o crédito, el encausado las utilizaba en operaciones de comercio ordinarias y, a tal efecto, firmaba como si fuera el titular de los recibos de compra que daban cuenta de las transacciones comerciales. Sin embargo, en ningún caso las tarjetas aparecían domiciliadas en cuentas en las que tuviera fondos suficientes para hacer frente a los gastos. ESTAFÓ A ENTIDADES BANCARIAS Y COMERCIALES A través de este procedimiento, en febrero de 2001 el procesado formuló quince solicitudes de tarjetas de American Express, de las que fueron expedidas ocho, llegando a efectuar pagos por valor de 564,81 euros; en noviembre de 2001 reclamó por vía telefónica cinco tarjetas de crédito al Banco Santander Central Hispano, de las cuales sólo se le concedió una con la que efectuó dos reintegros de 300 euros cada uno. Entre diciembre de 2001 y julio de 2002 solicitó a la entidad Hispamer Servicios Financieros la contratación de dos préstamos que no se llegaron a conceder, y, de la misma forma, obtuvo una tarjeta d crédito 4B Unión Fenosa con la que efectuó compras por importe de 577,77 euros y 624,73 euros. Asimismo, en noviembre de 2002 Antonio Luis C.B. rellenó y remitió cuatro solicitudes de tarjeta Visa Oro Iberia Puente Aéreo que utilizó "en su propio beneficio" realizando gastos por 23.022,20 euros. Así, también consiguió cuatro tarjetas de Cajamadrid, varias Visa Oro de Banesto, una tarjeta telefónica Movistar, una de Citybank, una de Uno-e-Bank y trece tarjetas de El Corte Inglés. NEGÓ SER EL AUTOR DE LOS HECHOS La sentencia, contra la que cabe interponer recurso de casación ante el Tribunal Supremo, señala que todos los supuestos titulares manifestaron no haber solicitado nunca dichas tarjetas y no haberlas recibido ni utilizado. Por su parte, el procesado, en el acto del juicio oral, negó ser el autor de los hechos. "El acusado no se limitó a obtener las tarjetas bajo nombres falsos y cuentas corrientes inexistentes, sino que utilizó repetidamente las tarjetas así obtenidas como medio de pago, simulando de nuevo la identidad de sus titulares, provocando un engaño relevante que provocó que fueran atendidas sus peticiones de satisfacer los pagos con tal sistema fraudulento a sabiendas de que no serían atendidos con sus propios fondos", concluye la resolución. |
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