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Hepatitis C.- El director médico de La Salud asegura que Farnós amenazó varias veces a sor Lucía con cerrar el hospital

Herráiz afirma que la conselleria "iba a por" el centro y considera que eran unos "chivos expiatorios" y "cabezas de turco"

VALENCIA, 06 (EUROPA PRESS)

El director médico de la clínica privada Casa de la Salud de Valencia y jefe orgánico del servicio de Urgencias de La Fe, Miguel Herráiz, aseguró hoy en la decimosexta sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial contra el anestesista Juan Maeso, acusado del contagio de la hepatitis C a 276 pacientes operados en cuatro centros, que en una reunión que mantuvieron en la conselleria de Sanidad, de la que no recordaba la fecha, el entonces titular de este departamento, Joaquín Farnós, amenazó en varias ocasiones a la gerente de este hospital, la hermana Lucía Ibáñez, con cerrarlo.

Según dijo, en este encuentro el ex conseller, médico de profesión, actuó "de manera impresionante, agresivo y prepotente" cuando ellos iban "con el corazón en la mano". Afirmó que asistieron cuatro responsables del centro y que por parte de la conselleria intervinieron Farnós, el director general de Salud Pública, Francisco Bueno, y un abogado, que les "sacaron" el libro de las enfermedades de declaración obligatoria.

Herráiz explicó que ellos trataron de "defenderse" porque no habían sido los que en ese momento habían diagnosticado los primeros siete casos de hepatitis C que se detectaron en el centro, sino que lo hicieron los servicios médicos de Telefónica, y aseguró que entonces "se armó un follón que para qué". Según aseveró, el abogado de Farnós le trasladó que él había estado "francamente mal" y esa misma tarde le llamaron para comparecer ante la Unidad de Evaluación y Calidad Asistencial (UESCA), que investigó el brote.

Miguel Herráiz aseguró que en el transcurso del encuentro Farnós le preguntó en varias ocasiones a sor Lucía: "¿usted sabe que le puedo cerrar el centro?". El doctor explicó que quería dejar constancia de esta situación porque suponía que la que en esas fechas era gerente del centro, la hermana Lucía, no lo había hecho porque "es muy buena".

El director médico de La Salud explicó que en esa reunión él mismo recordó a Bueno la llamada que el catedrático de Microbiología Juan García de Lomas le realizó el 3 de febrero para comunicarle las circunstancias vividas en el centro privado, tras examinar todas las analíticas que se habían realizado a los empleados de la clínica y al facultativo que intervenía a los pacientes de Telefónica.

Ese día, Herráiz explicó él era una de las ocho personas que se encontraba en el despacho de sor Lucía y reprodujo en varias ocasiones en la sala lo sucedido. "En un momento dado, sor Lucía hizo el comentario de que si no convendría que lo supiera el director general de Salud Pública", recordó, y explicó que le "llamó la atención" que García de Lomas cogiera el teléfono, marcara directamente e iniciara la conversación con su interlocutor.

"Paco, buenas tardes. Soy García de Lomas. Llamo de un hospital privado de Valencia donde se han detectado varios casos de hepatitis C y el foco presumiblemente es un anestesista que trabaja en la sanidad pública y la privada", reprodujo el doctor Herráiz, quien subrayó que cuando el catedrático colgó, les trasladó el mensaje "de parte del director general de Salud Pública" de que el médico no volviera a trabajar en el centro.

"No me equivoco. Lo dijo taxativamente", afirmó Herráiz, quien añadió que interpretaron que se refería a Francisco Bueno. El director médico de La Salud aseguró que la conselleria de Sanidad "iba a por" su clínica y consideró que eran unos "chivos expiatorios", unas "cabezas de turco" a los que "no nos ayudaron. No nos dieron una carantoña ni nada".

El responsable médico del centro aseguró que la administración sanitaria le incoó formalmente un expediente sancionador --que fue sobreseído por tres veces-- porque al anestesista Juan Maeso se le había comunicado que tenía la hepatitis C y no había informado a La Fe donde ambos prestaban servicio. En este sentido, hizo hincapié en que la propia conselleria sabía del caso el 3 de febrero y también otra entidad colaboradora de la Seguridad Social como Telefónica o el propio superior de Maeso en los dos centros, el doctor Rafael Montero, que lo conoció entre el 4 y el 7 de febrero.

En todo caso, subrayó que la casa de la Salud "no había declarado nada" porque lo conocido ese día 3, para él, "no era ni un indicio. Era absurdo lo que ocurrió porque cualquier persona con hepatitis C puede incluso hacer maniobras de cirugía". Explicó que, en su opinión, en ese momento "no era un brote ya que desde el 1 de enero de 1995 hasta el 31 de diciembre de 1997 se había intervenido a 718 enfermos de Telefónica en el centro y se había detectado siete casos de contagio", lo que supone el 0,90 por ciento cuando el índice de prevalencia se sitúa por encima del 2 por ciento.

Por ello, consideró que en ese momento, con siete casos, "ni de lejos estamos ante un brote sino ante un acoso de la conselleria de Sanidad". Así, consideró que había "casualidad de cosas" y "coincidencias" y señaló que los otros dos empleados que habían dado positivo al virus se consideró por parte del García de Lomas, al que habían pedido ayuda, que "no eran personal de riesgo porque no estaban en contacto con los pacientes".

Según este testigo, el cuarto que declara que comunicó a Bueno en febrero esta circunstancia, Maeso era un profesional "de prestigio" que se "rifaban los cirujanos" --con seis nombró que formaba equipo habitual-- y nunca escuchó quejas o anomalías sobre su actuación o rumores de una posible drogadicción.

Esto mismo declaró la hermana Lucía, que hoy concluyó su comparecencia, en la que aseguró que del acusado "siempre se ha dicho que era muy buen médico" y después de febrero de 1998 sigue "pensando lo mismo". Ambos también aseguraron que fue Bueno quien les indicó que hicieran la nota de prensa sobre el veto al anestesista. La hermana, sin embargo, aseguró no recordar "absolutamente nada" de la reunión con Farnós.

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