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Piden tres años de prisión para un joven por agredir a un hombre y partirle los dos incisivos

SEVILLA, 25 (EUROPA PRESS)

La Fiscalía de Sevilla, en el juicio que tuvo hoy lugar en la Sección Séptima de la Audiencia Provincial, pidió hoy tres años de cárcel e indemnización de más de 7.000 euros para J.R.S., acusado de un delito de lesiones al propinar un puñetazo y un cabezazo a A.R.J., lo que le costó la pérdida de los dos incisivos, siendo la cantidad indemnizatoria en concepto de pago por las secuelas físicas.

Según informaron fuentes del caso a Europa Press, la Fiscalía no aceptó como acreditado que hubiera existido legítima defensa por una agresión anterior, sino que, todo lo más, con toda certeza "había existido una pelea mutuamente aceptada". Por otro lado, la operación quirúrgica para la reparación del daño físico implica la regeneración del hueso --aunque el denunciante aún no se ha sometido a tal operación--, por lo que desde el Ministerio Público se solicitó la cantidad de 7.273,98 euros.

Los hechos tuvieron lugar en la Nochebuena de 2003, cuando A.R.J., que, según la declaración de uno de los testigos propuestos por la defensa, estaba "como una cuba", vio como el acusado "cogía a una joven del pico de la chaqueta", sin que "la propia afectada por este incidente haya alegado ofensa alguna".

El argumento de la defensa es que A.R.J., en su estado de ebriedad, creyó que el encartado estaba "propasándose" con ella --novia de un amigo suyo--, por lo que se encaró con J.R.S., agrediéndole primero. En este punto difieren tanto las declaraciones de denunciante y denunciado como las de varios testigos propuestos por las partes, que incurrieron en "lapsus y contradicciones".

El hecho de la agresión previa, según el abogado defensor, motivó la agresión de su cliente en legítima defensa, motivo eximente por el cual pidió al magistrado de la Sala la sentencia absolutoria, pese a la gravedad acreditada de las lesiones.

Por su parte, la acusación particular argumentó que el testigo que declaró la ebriedad del demandante, principal base de la defensa, "en ningún momento lo vio sangrar ni llevarse las manos a la cara, lo que demuestra la poca fiabilidad de su declaración". Asimismo, también denunció "imprecisiones" entre la descripción dada por este testigo de las señas físicas de los intervinientes y la realidad.

Por último, sostuvo que no se puede sancionar de igual forma una lesión cuando ésta provoca alteración física o, en este caso, deformidad por la pérdida de órganos no principales --argumento rechazado por la defensa--, por lo que pidió responsabilidad civil por los días que A.R.J. no pudo realizar su actividad como futbolista profesional, por las secuelas físicas y por el presupuesto proyectado para la reparación quirúrgica.