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Condenado a dos años y cinco meses de prisión un joven de 19 años que agredió a una policía municipal de Pamplona

PAMPLONA, 31 (EUROPA PRESS)

Un joven pamplonés de 19 años ha sido condenado a dos años y medio de cárcel por golpear por la espalda a una agente de la Policía Municipal de Pamplona a la que, cuando se encontraba en el suelo, llamó "txakurra".

El Juzgado de lo Penal número 1 de Pamplona impone además al condenado, Xabier Errea Corvillo, el pago de una indemnización de 966 a la funcionaria a la que agredió. La defensa solicitó la absolución del acusado negando su participación en los hechos. La agente sufrió lesiones cervicales que curaron en 21 días con tratamientos de antiinflamatorios y relajantes musculares.

Los hechos sucedieron en el cruce de la calle Estafeta con Cortes de Navarra, el 17 de febrero de 2005, sobre las 11,30 horas, cuando el joven se acercó circulando en bicicleta por detrás de la agente y le propinó un golpe en la zona cervical. La agente cayó al suelo y escuchó cómo su agresor le gritaba "txakurra" (perro).

La funcionaria se levantó rápidamente para seguir al joven por la calle Cortes de Navarra pero no pudo alcanzarle al haberse fugado el agresor con la bicicleta. La víctima distribuyó entre sus compañeros la descripción del agresor y al día siguiente fue detectado un joven de similares características circulando en bicicleta por la plaza de Merindades.

Un vehículo de Policía Municipal se situó a su altura para pedirle que frenara, pero el joven emprendió la huida por la calle Tafalla, en dirección contraria, hacia la calle Paulino Caballero, donde se encontró con otro agente que le esperaba de frente, y que le detuvo tras lanzarlo al suelo al ver que no se detenía.

El juez condena a Xabier Errea por un delito de atentado y otro de lesiones cometidos con alevosía "pues el acusado se acercó a la agente de la autoridad por la espalda, de forma que ésta no pudiera verle, ni siquiera pudiera prever la posibilidad de una agresión y tampoco tuviera el más mínimo tiempo para repelerla".

Según se recoge en la sentencia, el acusado ha sido condenado anteriormente por la jurisdicción de menores por agredir a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, aunque el juez apunta que este dato no revela la culpabilidad del joven en este caso.

El Juzgado de lo Penal número 1 basa la sentencia en la versión que ofreció la víctima sobre los hechos, pese a que el agresor circulaba con un "buff" colocado hasta la altura de los ojos y una capucha que le tapaba la cabeza.

El jueza señala que, pese a que la declaración de la policía es "la única prueba de cargo directa que existe", la funcionaria se pronunció "con un aplomo y una determinación que, hablando lisa y llanamente, ha conseguido convencer a quien esto suscribe", dice la sentencia.

La agente aseguró ante el juez que cuando el joven fue detenido por sus compañeros lo reconoció como el autor de la agresión "sin ningún género de dudas" y explicó que "se le habían quedado firmemente grabados esos ojos y las cejas, y no tuvo la más mínima duda de que el detenido era quien le pegó por la espalda".

Además, el juez destaca que la agente "se fijó en más detalles, como el sexo, la edad, la corpulencia, la altura, la vestimenta, los accesorios (mochila) y las características de la bicicleta que montaba, pues facilitó todos esos detalles en su comparecencia inicial".

La sentencia explica que "llama poderosamente la atención la reacción que tuvo el acusado cuando comprobó que miembros de la Policía Municipal le requerían para que se detuviera". "Si nada tenía que ocultar, por no haber participado en los hechos, no tiene ningún sentido que el acusado saliera huyendo a toda velocidad, circulando en dirección contraria", señala el juez.