Actualidad jurídica

¿Por qué necesitamos un auditor en la empresa?

En todas las grandes compañías es necesario tener a disposición un auditor de cuentas que pueda llevar toda la gestión empresarial correspondiente. Es de esta manera como se puede llegar a optimizar todos los recursos con los que cuenta una empresa inicialmente.

Digamos que, la función de un auditor es algo prácticamente esencial dentro del mundo empresarial. Se encargará de que las cuentas estén saneadas y de que no volvamos a caer en un mismo error más de una vez. Así las cuentas serán claras.

Tanto es así que algunas de las empresas más grandes a niveles internacionales cuentan incluso con su propio equipo de auditoría, para que todo vaya sobre ruedas y no exista ningún percance económico.

De modo que, como podemos comprobar, el auditor puede pertenecer a la propia empresa o por el contrario, ser una persona ajena que se dedica explícitamente a esto, como puede ser AOB Auditores, un ejemplo de auditores Barcelona.

Descubre las principales funciones de un auditor contable

Un auditor contable tiene, a grandes rasgos, cinco funciones principales que ha de cumplir para el apropiado funcionamiento de una empresa. En primer lugar, encontramos la identificación de mejoras. Es decir, esta persona ha de ser capaz de encontrar cualquier fallo para poder mejorarlo y erradicarlo y así seguir obteniendo beneficios en lugar de cualquier pérdida, por muy pequeña que sea. El funcionamiento de la empresa siempre será más óptimo gracias a su trabajo.

En segundo lugar, se tratará de optimizar cualquier proceso para obtener mejores resultados. El auditor estará a cargo de la mejora de la productividad de la empresa en cuestión, contando para esto con las Direcciones Generales y Financieras de la empresa. Todo esto llevará a producir servicios mucho más eficaces y competitivos dentro del ámbito empresarial.

En tercer lugar, el auditor en cuestión será responsable de fijar políticas y procedimientos. Todo aquello propuesto por el auditor deberá ser llevado a cabo por la empresa gestionada. Gracias a todos los consejos y normas redactados en el informe de auditoría, el funcionamiento económico de la empresa tendrá grandes beneficios. Por todas estas razones, se podrán dar nuevas políticas y protocolos que la empresa deberá adoptar para seguir prosperando.

En cuarto lugar, el auditor llevará la supervisión de las nuevas políticas. Tanto proponerlas como supervisarlas será su misión. Por lo que, el auditor deberá evaluar de forma continua el funcionamiento de la empresa y de sus políticas. Así será la única forma de detectar todos y cada uno de los errores que pudiera haber dentro de la dinámica de la empresa. De modo que, podemos apreciar de nuevo la gran importancia que tienen las auditorías hoy en día, ya que son las encargadas directas de evaluar el propio estado de la empresa y de que continúe creciendo adecuadamente.

Finalmente, en quinto y último lugar, encontramos la opinión. Un rasgo algo más personal pero igual de importante. El auditor debe dar su opinión de las distintas situaciones en las que se pueda encontrar la empresa. A pesar de tratarse de una opinión, esta ha de ser generalmente objetiva ya que su función es velar por el bien de la empresa. Tras aplicar los distintos procedimientos y protocolos nuevos, el auditor sigue siendo responsable de las consecuencias de los mismos, tanto de las ganancias y beneficios como de las deficiencias.

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